viernes, 30 de abril de 2010

Arlequino se detiene a tomar café americano...

Media noche. Antes de que me envuelvan las sombras de los sueños tomo entre mis manos el último café del día. Americano caliente con edulcorante. El aroma profundo asciende y entre las volutas de vapor se enredan las palabras que serán y que aun no son.
Y escribo.
Hacía mucho no escribía y estas palabras nonatas invadian las conexiones sinápticas de mis neuronas y se encrespaban en mis dedos formando una maraña densa entre los nervios.
Escribo.
Desde el rincón que antes me pertenecía traslado todos los retazos de colores, los recuerdos de mi mente, y los dejo sobre este, mi escritorio, junto a un buen café.

2 comentarios:

  1. Esta noche al oído me has dicho dos palabras
    comunes. Dos palabras cansadas
    de ser dichas. Palabras
    que de viejas son nuevas.
    Dos palabras tan dulces
    como una hormiga que pasea por mi cuello y no intento
    moverme para echarla.
    Tan dulces dos palabras
    que digo sin quererlo: ¡oh, qué bella, la vida!
    Tan dulces y tan bellas
    que nerviosos, mis dedos,
    se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
    ¡Oh, mis dedos quisieran
    cortar estrellas!

    Alfonsina Storni.

    Bsssss

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  2. Se llama DOS PALABRAS, pero... que palabras son?

    Soy Fran.

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