Media noche. Antes de que me envuelvan las sombras de los sueños tomo entre mis manos el último café del día. Americano caliente con edulcorante. El aroma profundo asciende y entre las volutas de vapor se enredan las palabras que serán y que aun no son.
Y escribo.
Hacía mucho no escribía y estas palabras nonatas invadian las conexiones sinápticas de mis neuronas y se encrespaban en mis dedos formando una maraña densa entre los nervios.
Escribo.
Desde el rincón que antes me pertenecía traslado todos los retazos de colores, los recuerdos de mi mente, y los dejo sobre este, mi escritorio, junto a un buen café.
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Hace 2 meses
Esta noche al oído me has dicho dos palabras
ResponderEliminarcomunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces
como una hormiga que pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
que digo sin quererlo: ¡oh, qué bella, la vida!
Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
¡Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas!
Alfonsina Storni.
Bsssss
Se llama DOS PALABRAS, pero... que palabras son?
ResponderEliminarSoy Fran.